jueves, 2 de febrero de 2012

Falsas condiciones.

En el momento mas intenso cuando la elocuencia pierde el valor que tanto envuelve a las personas, ese valor que podría hacer drenar la consciencia de la persona solo por creer aquellas palabras que resultan tan elegantes, quién sabe. Y sin saberlo, a lo lejos escucho los gritos de los beodos pidiendo con euforia su bebida, y las risas de aquellas mujeres de juegos fáciles, sin ningún compromiso. Mientras los agitadores y aquellas mujeres siguen con sus juegos, evadiendo la realidad, evadiendo lo que realmente son para tener una especie de flash de alegría, el está atrás, en la mesa del fondo, sonriéndole a sus colegas de aquella noche, con su sonrisa burlona la cual tarde o temprano penetra en el fondo mas intimo, aquel hombrecillo sonreía levantando sus cejas y con cierto dejo de sátira en esta, desnudando la verdad de ellos, haciéndoles saber lo que ellos no querían saber. En el fondo, el resquemor tenía solo una explicación y era este incógnito personaje, que la sola presencia resultaba tan incomoda como la ropa interior al revés de una víctima de violación.

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