Y al final tu y yo somos parecidos
ambos vagando por donde nadie le importa,
ambos a la sombra de algo grande.
Despojados de la belleza, desechados de toda bondad,
pero en el fondo ambos volamos indiferentes al resto,
inconsecuentes de donde llegamos a parar.
Fuimos abandonados a la sombra,
para evitar la incomprensión
tan solo tu y yo.

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